Volver a conocer los colores
y mirar el cielo con extrañesa.
Reinventarse en otra tierra
para conseguir un nuevo destino.
Queremos crecer y tomar otros
tonos en primavera, que cuando
la clorofila de la vida prefiera
blanco y celeste, estemos dispuestos
a cambiar de piel.
Llevamos escaleras en las maletas
para subir sin permiso, para hacer
de cada escalón una sonrisa, un abrazo,
un sueño cumplido.
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