Me gusta escribir sin espaciar palabra por palabra, a veces esos huecos hacen que las palabras mal escritas se noten, que las faltas ortográficas resalten opacando el verdadero objetivo de lo escrito. El -espacio- puede tener variados significados, uno de ello es la independencia, liberté dans la socialité. En mi caso la interdependencia, la cuerda que mide los metros de distancia entre tu cuerpo y mis manos agónicas.
El espacio es sinónimo de incertidumbre, sobre todo cuando es mudo. Amo el silencio, la mayoría de las veces; ahora me flagela, como tu invisibilidad.
Por que no debería ser, no recuerdo muy bien tu nombre, lo escribí mal en mi laguna mental. Y aún así el silencio espaciado de tu recuerdo rompe mis tejidos en mi cuero sensiblero.
Mi café está cargado y aumenta la letanía entre la noche y el día. Está cargado de inseguridades, antiguos temores supuestamente superados.
Aumenta el tedio
Tedio desgarrador
-Revuelvo el café-
Yo no me abastece escribirle al viento
Y el viento es el espacio, maldito (y amado) espacio. Él hizo humo el corazón, ese que arrojé junto al momento.
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