Hola, soy Tamara. Tengo dos décadas y algo, pero es un detalle.
Hay veces que soy poeta, amante, chef y cantante.
Me embriago con facilidad (mentira) y lloro con la misma.
Por inercia, todos los días al despertar una lagrima abandona mis ojos.
Siempre tengo los pies helados, camino en círculos para quitarme el estrés citadino.
Escribo en los parques, a veces, sobre todo cuando hace frío, porque amo el frío o las nubes interponiéndose frente al sol (que no es lo mismo pero es igual).
Soy extraña, inmigrante, masoquista.
Políticamente incorrecta,
sexualmente disidente,
amistosamente volátil.
La mayoría de las veces resentida social.
Hipersensible frente a la miseria que nos imponen.
Llevo un calendario en la cabeza,
aunque no tengo todo calculado, no creo en el destino, tampoco en la Iglesia.
Soy el contraste perfecto entre las transparencia de mi piel y lo negro de mi bandera.
Soy fea e irónica
Mi madre dice todo lo contrario y yo le creo (un poco).
Siempre que camino me sigue un perro,
y asocio los días a colores.
Escribo sin culpas y camino con desprecio, miento, me desangro una vez al mes y sigo viva.
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