Ya no es necesario incitar a la cordura, ya no hace falta persignarse con calculadores enfrente de los altos-altísimos con vendas en la nariz, ya no advertimos las culpas fronterizas ni mantenemos el fósforo encendido dentro de la cueva mortal. Todo porque tú, todo porque nosotras. Algún día no necesitaremos blancura, ni alas, ni altares. Ya verás como cualquiera de estas noches esos cuadros hiperrealistas se multiplicarán en las calles vacías y todos los amantes estarán en las copas de los árboles, mientras nosotras caminamos lejos de las Iglesias y los cines. Te amo sin barrotes ni pasaportes, sólo con la claridad de tu existencia bifurcada entre mi cuerpo y el tuyo. Sólo con hojas rehechas y vestidos invisibles. Sólo contigo y no sin ti, te amo, amor.
-
Escrito para mi, no por mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario