Creo tener claro que nos aproximamos a una cercanía, antes desconocida.
Y no es tan difícil acercar estas cuerdas que muchos años separaron tus abrazos de mi felicidad.
Tengo la certeza que los días amanecen perfumados de complicidad/confianza, mi certeza como tu tranquilidad, tranquilidad de conocerme transparente, para que tus ojos atraviesen mi cuerpo de niña políticamente insurrecta.
De no esconder las boletas de la vida en esa que susurramos un te quiero. Dejar el susurro para simplemente decir con firmeza que las diferencias ya no generan la vastedad entre tú, mi madre y yo.
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