Nunca he parado de buscarla
observo por el camino a ver si hay sillas cómodas
que me inviten a descansar de esta expedición.
La inspiración, mujer sin rostro,
me hace carente en todos los sentidos.
A veces me siento en la ventana de una amiga
y escribo sobre amores fracasados, dolores pseudo eternos,
como si toda la vida sus ojos transparentes estuviesen para leerme,
tomando posición en la butaca,
frente a la vitrina mediocre de mi existencia,
de mis historias.
Siempre, o casi siempre creo que mañana
o pasado pueda cambiar nuestra suerte
nuevamente me detendré en su ventana
y por esta vez escribiré sobre días perfumados
de satisfacción, noches con muchas estrellas fugaces,
tantas que ya no se me ocurrirán más deseos para pedir.
Y ella, mi amiga, no estará con sus ojos cristalinos en la butaca,
no estará por que nuestra existencia ya no será mediocre
y ella no será una espectadora más
sino que tendrá el papel principal en la expedición.
-Entra si vas a bailar, ríe y limpiame los labios-
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